ADHD y TDAH: síntomas y causas principales

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Jessica Davó García

Llevas semanas, puede que meses, notando que algo pasa con tu hijo. La profesora te llama para hablar de «falta de atención» o de que «no para quieto». En casa, hacer los deberes se convierte en una batalla diaria y tú acabas agotada de repetir la misma instrucción diez veces seguidas.

Has oído la palabra TDAH en el grupo de WhatsApp del colegio, en la consulta del pediatra o en algún reportaje de la tele. Y no sabes si es una etiqueta de moda que hoy se le pone a cualquier niño movido, o si es algo real que tu hijo necesita que atiendas cuanto antes.

Jessica Davo García

Jessica Davo García

Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.

Entendemos ese miedo doble: el de medicar a tu hijo sin necesidad, y el miedo contrario, el de no hacer nada y que siga sufriendo en el colegio sintiéndose «el que se porta mal». Ninguno de los dos te convierte en mala madre o mal padre. En esta guía te explicamos, con datos verificados y sin alarmismo, qué es el TDAH infantil, cómo se manifiesta, qué lo causa y qué opciones tienes a partir de ahora.

¿Qué es el TDAH infantil?

El TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es un trastorno del neurodesarrollo. Según MedlinePlus, el servicio de información médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, es uno de los trastornos mentales más frecuentes en la infancia.

Esto significa que el cerebro de tu hijo se desarrolla y funciona de forma distinta a la esperada para su edad en tres áreas muy concretas: la capacidad de mantener la atención, el control de los impulsos y la regulación de la actividad motora. No es un problema de educación, ni de que «no le pongas límites en casa», ni de que sea un niño «malcriado».

Esa diferencia neurológica se nota en varios frentes a la vez: en el rendimiento escolar, en las relaciones con otros niños y en la convivencia diaria en casa. Por eso el TDAH cansa tanto a la familia entera, no solo al niño que lo tiene.

MedlinePlus estima que el TDAH afecta entre el 5% y el 15% de los niños, y que es más frecuente en niños que en niñas. Es, por tanto, mucho más habitual de lo que probablemente imaginas ahora mismo, y tu hijo no es un caso raro ni aislado.

Cuando el TDAH no se identifica ni se acompaña, lo que suele resentirse primero es la autoestima de tu hijo: repite curso, se lleva reprimendas constantes o le cuesta hacer amigos, y empieza a pensar que «es tonto» o que «hace todo mal». Identificarlo a tiempo no es ponerle una etiqueta, es quitársela.

Tipos de TDAH: inatento, hiperactivo y combinado

El CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) distingue tres presentaciones del TDAH, y saber cuál encaja con tu hijo te ayuda a entender por qué a veces «no cuadra» con la imagen que tenías del trastorno.

Presentación predominantemente inatenta. Tu hijo tiene dificultades para organizarse, terminar tareas, fijarse en los detalles o seguir instrucciones y conversaciones. Se distrae con facilidad y olvida rutinas del día a día. No suele ser el niño que «molesta» en clase, así que a menudo pasa desapercibido durante años.

Presentación predominantemente hiperactiva-impulsiva. Tu hijo no logra quedarse quieto, habla en exceso, interrumpe constantemente, le cuesta esperar su turno y actúa sin pensar en las consecuencias. Es el perfil que antes se detecta porque resulta más visible en el aula y en casa.

Presentación combinada. Es, según el propio CDC, la forma más común de TDAH y también la que plantea más retos: tu hijo presenta a la vez síntomas de inatención y de hiperactividad-impulsividad.

En el día a día, estas tres presentaciones se traducen en comportamientos muy concretos que probablemente ya reconoces:

  • Soñar despierto con mucha frecuencia y «desconectar» en mitad de una tarea.
  • Perder u olvidar objetos escolares de forma repetida.
  • Moverse constantemente o mostrarse inquieto incluso sentado a la mesa.
  • Cometer errores por descuido en tareas que sabe hacer perfectamente.
  • Tener dificultad para esperar su turno en juegos o conversaciones.
  • Interrumpir a otros niños o adultos sin darse cuenta.

Si quieres revisar con más detalle qué señales concretas corresponden a cada tipo y a cada edad, en nuestra guía sobre los síntomas del TDAH en niños los desarrollamos uno por uno.

Cómo se manifiesta el TDAH según la edad de tu hijo

El TDAH no se ve igual con 4 años que con 10. La Fundación CADAH explica que, en la etapa preescolar, la impulsividad y el exceso de movimiento son los rasgos más visibles, porque la capacidad de autocontrol todavía es inmadura en todos los niños de esa edad, tengan o no TDAH.

Esto hace que el diagnóstico antes de los 6 años sea más complicado: cuesta distinguir qué es «propio de la edad» y qué es TDAH real. Según HealthyChildren.org, casi todos los niños en edad preescolar muestran algún comportamiento propio del TDAH como parte de su desarrollo normal; la diferencia es que otros niños los van superando poco a poco y el niño con TDAH no.

Por eso la mayoría de las familias empieza a notar con claridad que «algo no encaja» cuando su hijo tiene alrededor de 7 años, coincidiendo con el inicio de primaria. Las exigencias académicas aumentan (estarse sentado, atender, organizar el material, terminar fichas) y ahí es donde las dificultades de tu hijo se hacen evidentes frente a sus compañeros.

No es que el TDAH aparezca de repente a esa edad: según HealthyChildren.org, la tendencia está presente desde el nacimiento, pero el comportamiento no se hace notorio hasta que el entorno escolar exige más autocontrol del que tu hijo es capaz de dar todavía.

En la adolescencia, la hiperactividad visible suele suavizarse, pero la inatención, la desorganización y la impulsividad en las decisiones se mantienen. Es habitual que un adolescente con TDAH tenga dificultades con la gestión del tiempo, los trabajos a largo plazo o el control de sus emociones.

Hay otro factor que casi nunca se cuenta y que puede explicar por qué has tardado en identificarlo: si tu hijo es una niña, es probable que el TDAH haya costado más de detectar. La Fundación CADAH señala que las niñas presentan con más frecuencia el perfil inatento, son menos impulsivas y agresivas que los niños, y eso hace que su TDAH pase más desapercibido tanto en casa como en el colegio.

Si te reconoces en la etapa escolar y quieres entender cómo puede estar afectando el TDAH al día a día de tu hijo en el aula, en TDAH y colegio lo explicamos con mucho más detalle.

Causas del TDAH infantil: qué dice la ciencia

Es probablemente la pregunta que más te repites por dentro: «¿qué hice mal?». La respuesta, según la evidencia disponible, es tranquilizadora: no hiciste nada mal. El TDAH no lo causan ni el azúcar, ni las pantallas, ni un estilo concreto de crianza.

La Fundación CADAH señala que los factores genéticos y hereditarios están presentes en la gran mayoría de los casos, y que la probabilidad de que un niño tenga TDAH aumenta cuando alguno de sus progenitores también lo tiene o lo tuvo de pequeño.

Además de la genética, se han identificado otros factores de riesgo: el bajo peso al nacer, el parto prematuro, la exposición prenatal al tabaco o al alcohol, o determinadas complicaciones durante el embarazo. Ninguno de ellos «garantiza» que un niño desarrolle TDAH, simplemente eleva la probabilidad estadística.

Lo que sí deja claro la Fundación CADAH es lo que no causa el TDAH: no lo causan los factores alimentarios, no lo causa el exceso de azúcar y no lo causa «una mala educación» por tu parte. Las diferencias en el desarrollo cerebral asociadas al TDAH están presentes desde el nacimiento.

Esto no significa que el ambiente no importe en absoluto: una crianza estructurada, con rutinas claras y apoyo emocional constante, no evita el TDAH, pero sí puede marcar una diferencia enorme en cómo tu hijo aprende a manejarlo cada día.

Cómo se diagnostica el TDAH en un niño

No existe un análisis de sangre ni una única prueba que diagnostique el TDAH. Según HealthyChildren.org, el proceso requiere recoger información de varias fuentes distintas, no basta con una sola visita ni con una sola opinión.

Esto quiere decir que tú, el colegio y, en ocasiones, otros adultos que pasan tiempo con tu hijo (abuelos, monitores de extraescolares) participáis aportando datos sobre su comportamiento en contextos diferentes.

Según esta misma fuente, el TDAH puede diagnosticarse desde los 4 años. En niños de 4 a 17 años se necesita identificar 6 o más síntomas mantenidos, presentes en dos o más ámbitos (casa, colegio, actividades sociales), que además generen dificultades reales en su día a día.

El pediatra o el psicólogo infantil suele apoyarse en cuestionarios validados que rellenáis tanto tú como los profesores de tu hijo. Esa doble mirada, casa y colegio, es clave para descartar que el comportamiento se deba solo a una situación puntual o a un profesor concreto.

Durante la evaluación también se descartan otras causas que pueden parecerse al TDAH: problemas de sueño, dificultades de aprendizaje, ansiedad o cambios de ánimo, tal como recuerda HealthyChildren.org.

El diagnóstico tampoco es el punto final: una vez confirmado, lo habitual es hacer revisiones periódicas con el pediatra o el especialista para valorar cómo evoluciona tu hijo, si el tratamiento sigue siendo adecuado y si hace falta ajustar algo a medida que crece.

Si te preguntas si lo que ves en tu hijo puede ser TDAH y quieres una guía práctica sobre los pasos a dar antes de pedir una evaluación, en mi hijo puede tener TDAH te lo explicamos paso a paso.

Qué puede confundirse con TDAH (diagnóstico diferencial)

No todo niño movido o despistado tiene TDAH, y esto es tan importante como lo contrario. Hay varios perfiles que pueden parecerse mucho al TDAH sin serlo, y por eso una evaluación profesional bien hecha marca toda la diferencia.

  • Trastorno oposicionista desafiante (TOD). Comparte con el TDAH la dificultad para aceptar normas, pero su origen y su manejo son distintos, y además puede coexistir con el TDAH en el mismo niño.
  • Altas capacidades intelectuales. Pueden generar aburrimiento, desconexión en clase o inquietud, un cuadro que a veces se confunde con TDAH cuando en realidad es falta de estímulo.
  • Dificultades de atención sin hiperactividad. Algunos niños tienen problemas de atención sin el componente de movimiento excesivo, un perfil que a veces queda infradiagnosticado precisamente porque «no molesta».
  • Problemas de sueño o de ansiedad. Un niño que duerme mal o que está ansioso puede parecer inatento e inquieto sin tener TDAH.

Si tu hijo tiene dificultades para aceptar límites y normas, y sospechas que puede haber algo más que TDAH, en trastorno oposicionista desafiante lo desarrollamos en profundidad.

Si tu hijo destaca intelectualmente pero también le cuesta atender o se aburre con facilidad en clase, te interesa leer TDAH o altas capacidades, donde explicamos cómo diferenciarlos.

Y si lo que ves en tu hijo es sobre todo despiste, olvidos y desconexión, sin apenas hiperactividad, en déficit de atención profundizamos en ese perfil concreto.

Tratamiento del TDAH: terapia y medicación

El CDC recomienda un abordaje distinto según la edad de tu hijo, y esto es clave para que no sientas que medicar es el único camino posible.

En menores de 6 años, la primera línea de tratamiento recomendada es la formación de los padres en manejo conductual, antes incluso de plantear medicación. El CDC señala que esta terapia ha demostrado ser tan eficaz como los fármacos en niños pequeños, con menos efectos secundarios.

A partir de los 6 años, las guías recomiendan combinar medicación con terapia conductual: formación para los padres en manejo conductual (hasta los 12 años aproximadamente) y otros tipos de terapia y entrenamiento específicos para adolescentes, siempre bajo supervisión médica.

La terapia conductual no es un «premio de consolación» para quien prefiere no medicar a su hijo: es una herramienta con eficacia demostrada que te da a ti, como madre o padre, estrategias concretas que puedes aplicar cada día en casa.

Si te preocupa especialmente la parte de la medicación y quieres conocer qué alternativas conductuales existen antes de dar ese paso, en TDAH sin medicación te lo desarrollamos con detalle.

El colegio también forma parte del tratamiento: las adaptaciones en el aula y la coordinación con el tutor son, según el propio CDC, parte de las intervenciones recomendadas junto a la terapia y, si procede, la medicación.

¿El TDAH desaparece al crecer?

El TDAH es, en la mayoría de los casos, un trastorno crónico: no «se cura» de un día para otro, aunque sus síntomas y su impacto cambian con el tiempo y con el tratamiento adecuado. En muchos casos persiste en la edad adulta, aunque la hiperactividad más visible suele suavizarse con los años.

Esto no es la mala noticia que puede parecer a primera vista. Un TDAH bien identificado y bien acompañado desde la infancia le da a tu hijo herramientas que le van a servir toda la vida, no solo durante estos cursos escolares.

Este contenido es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el consejo de un profesional sanitario. Si te reconoces en lo que acabas de leer, el siguiente paso realista es pedir cita con el pediatra o con un psicólogo infantil especializado en TDAH.

No estás sola en esto, y tu hijo no es «el niño problemático» de la clase. Es un niño cuyo cerebro funciona de otra manera y que, con la información y el acompañamiento adecuados, puede aprender a sacar partido a sus propias herramientas. Ayúdanos a ayudarle: sigue explorando esta guía sobre TDAH para saber exactamente qué hacer en el colegio, en casa y en la consulta del especialista.

✍️ Sobre la autora
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748.
Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo, síndromes del neurodesarrollo y sueño pediátrico.
Sesiones online desde Alicante para toda España.
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Preguntas frecuentes sobre el TDAH: causas, diagnóstico y diferencias con otros trastornos

¿Cuál es la diferencia entre un niño movido y un niño con TDAH?

Casi todos los niños pequeños se distraen, se mueven mucho o actúan sin pensar en algún momento, y eso forma parte normal de su desarrollo. Según HealthyChildren.org, la web de divulgación de la Academia Americana de Pediatría, lo que distingue al TDAH es que estos comportamientos son más intensos de lo esperado para su edad, aparecen en varios ambientes a la vez (casa, colegio, con otros niños) y le generan problemas reales en su día a día.

¿A qué edad tienen que aparecer los síntomas para hablar de TDAH?

Para confirmar el diagnóstico, los profesionales necesitan comprobar que varios síntomas de falta de atención o de hiperactividad-impulsividad ya estaban presentes antes de los 12 años, como recogen los criterios clínicos descritos por los CDC. Esto no significa que el diagnóstico se haga siempre a esa edad, sino que el origen del trastorno es temprano, del neurodesarrollo.

¿El TDAH es hereditario o depende más del ambiente en el que crece el niño?

La genética pesa mucho, aunque no es lo único. La Fundación CADAH explica que el coeficiente de heredabilidad del TDAH ronda el 0,76, y que tener un padre o una madre con TDAH multiplica por 8,2 la probabilidad de que el hijo también lo desarrolle. Junto a los genes, factores como la prematuridad, el bajo peso al nacer o un entorno familiar inestable también pueden influir en su aparición.

¿Todos los niños con TDAH son hiperactivos o algunos solo tienen problemas de atención?

No, no todos. Según MedlinePlus, el TDAH puede presentarse con síntomas mayormente de inatención, mayormente de hiperactividad-impulsividad, o de tipo combinado. Muchos niños, sobre todo niñas, pasan desapercibidos porque su dificultad principal es mantener la atención y no tanto el movimiento constante. Si quieres profundizar en este perfil concreto, en nuestro artículo sobre el déficit de atención explicamos cómo se manifiesta cuando la inatención es el síntoma dominante.

¿Es lo mismo el TDAH que el Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD)?

No, son dos diagnósticos distintos, aunque suelen ir de la mano con mucha frecuencia: se estima que entre el 40% y el 70% de los niños con TDAH desarrollan también un TOD. Mientras el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo ligado a la atención y la impulsividad, el TOD tiene que ver con un patrón de conducta desafiante y hostil hacia las figuras de autoridad. Puedes leer cómo diferenciarlos en nuestro artículo sobre el Trastorno Oposicionista Desafiante.

¿El TDAH se manifiesta igual en un adulto que en un niño?

No exactamente. La Fundación CADAH señala que los síntomas cambian con la edad: la hiperactividad visible de la infancia tiende a transformarse en una sensación interna de inquietud, mientras que las dificultades de atención, organización y gestión del tiempo suelen mantenerse. Por eso, en adultos el diagnóstico se apoya en entrevistas clínicas específicas, como la DIVA, y en confirmar que los síntomas ya existían en la infancia.

¿Cómo puedo mejorar la comunicación con el colegio de mi hijo con TDAH?

La Fundación CADAH recomienda mantener una comunicación fluida, respetuosa y colaborativa entre familia y profesorado, con normas claras compartidas por ambas partes, en lugar de esperar a que surja el conflicto para hablar. La mayoría de niños con TDAH solo necesitan adaptaciones curriculares no significativas, como cambios en la ubicación del aula o en el tiempo de los exámenes. En nuestro artículo sobre TDAH y colegio te contamos cómo plantear esta conversación paso a paso.

¿Quién puede diagnosticar realmente el TDAH?

El diagnóstico corresponde siempre a un profesional con formación específica -psicólogo clínico, psiquiatra o neuropediatra-, nunca a un test online ni a una impresión puntual de un familiar o profesor. El proceso incluye una historia clínica completa, cuestionarios validados y, en ocasiones, pruebas neuropsicológicas para valorar las funciones ejecutivas del niño o del adulto.

Este contenido es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el consejo de un profesional sanitario.

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Jessica Davó García

Graduada en Educación Infantil por
la Universidad Católica, San Antonio de Murcia (UCAM), graduada en Psicología por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), especializada en Trastornos
del Espectro Autista y Atención Temprana.

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