Has pedido cita. Ya está apuntada en el calendario. Y ahora empieza a aparecer esa mezcla rara de alivio —por fin vas a hacer algo— y de incertidumbre: ¿qué va a pasar exactamente? ¿Va a hablar mi hijo con el psicólogo o hablaremos nosotros? ¿Va a ser incómodo? ¿Qué le preguntarán?
Es completamente normal tener estas dudas. La primera visita al psicólogo infantil tiene una estructura bastante predecible, y conocerla de antemano ayuda a ir más tranquilo.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
Por qué cuesta tanto dar el primer paso
La resistencia a la primera cita suele tener varias capas. Está la parte práctica —¿cómo lo busco, cómo sé si es bueno?— y luego está la parte emocional: el miedo a que pedir ayuda psicológica para tu hijo signifique que has fallado como padre o madre.
No significa eso. Significa que has identificado que tu hijo necesita un tipo de apoyo que está más allá de lo que la familia, por sí sola, puede ofrecer. Eso no es fracaso: es exactamente lo que hacen los buenos padres.
Antes de la cita: qué información vas a necesitar
Datos del desarrollo y antecedentes
El psicólogo va a preguntar por el embarazo y el parto, los hitos del desarrollo (cuándo caminó, cuándo empezó a hablar), el historial médico relevante y si hay antecedentes familiares de dificultades psicológicas o de aprendizaje. No hace falta memorizarlos todos: la mayoría los tienes localizados en el carnet de salud y en tu propia memoria.
Historia del problema actual
¿Cuándo empezaste a notar que algo no iba bien? ¿Qué ha cambiado en los últimos meses? ¿Ha habido algún acontecimiento significativo (cambio de cole, separación de los padres, pérdida de un ser querido, mudanza)? ¿Cómo están respondiendo en el colegio?
Qué está pasando ahora mismo
Con qué frecuencia aparece el problema, en qué contextos, qué lo mejora y qué lo empeora. Cuanto más concreto seas, más útil es para el psicólogo.
Cómo es la primera sesión: estructura habitual
Entrevista inicial con los padres (o con el tutor)
En la mayoría de los casos, la primera parte de la sesión es con los padres solos, sin el niño. El objetivo es recoger toda la información de desarrollo e historia del problema sin que el niño tenga que escuchar cosas que no necesita escuchar.


Contacto con el niño
Después —o en función de la edad— el psicólogo dedica un tiempo a conocer al niño en persona. Con los más pequeños esto puede ser un juego libre. Con los adolescentes, una conversación más directa. El objetivo no es hacer terapia todavía: es establecer un primer contacto y observar.
Devolución y plan
Al final de la primera sesión, el psicólogo suele hacer una primera impresión (que puede cambiar con más evaluación) y explicar cómo va a trabajar: si necesita más sesiones de evaluación antes de empezar la intervención, cuánto puede durar el proceso aproximadamente, y qué va a implicar para la familia.
Lo que no va a pasar en la primera visita
No van a hacer un diagnóstico definitivo en 50 minutos. No van a decirte que tu hijo está «loco» o que tiene un problema grave sin más contexto. No le van a hacer preguntas que le traumaticen. Y no van a culparte de nada.
Cómo preparar a tu hijo para la cita
Según su edad
Con niños de preescolar: «Vamos a ver a una persona que habla con niños cuando tienen cosas que les preocupan o que les cuestan.» Con niños en edad escolar: puedes ser un poco más concreto: «El psicólogo es como un médico, pero en lugar de curar el cuerpo, ayuda con los sentimientos y con las emociones difíciles.» Con adolescentes: honestidad directa. Explícale por qué has pedido cita, qué te preocupa, y déjale espacio para que exprese si tiene dudas o resistencias.
Lo que no hay que decir
Evita decirle que va a un «médico» sin más contexto (genera alarma). Evita también «no te van a hacer nada» como si fuera amenazante. Y no le digas que todo va a ser perfecto sin más: puede haber sesiones difíciles, y eso es parte del proceso.


Señales de que has encontrado al profesional adecuado
Después de la primera visita, deberías tener la sensación de que te han escuchado de verdad, que tienen una hipótesis razonable de lo que está pasando, y que el plan que te proponen tiene sentido. Si sales de la consulta con más confusión de la que entraste, o si no te explicaron nada, vale la pena valorar si ese es el profesional adecuado para vuestro caso.
→ Ansiedad infantil: síntomas | ¿Mi hijo puede tener TDAH? | Señales de autismo en bebés
Preguntas frecuentes sobre la primera visita al psicólogo
¿Mi hijo va a enterarse de todo lo que cuento?
En la entrevista inicial con padres, el niño no suele estar presente. El psicólogo trabaja con confidencialidad y solo comparte con el niño lo que es terapéuticamente adecuado según su edad y el momento del proceso.
¿Cuántas sesiones necesitaremos?
Depende del caso. Una evaluación completa puede requerir 2-4 sesiones antes de empezar el trabajo terapéutico. La duración del tratamiento varía enormemente según el problema: desde 8-12 sesiones para dificultades específicas hasta procesos más largos para trastornos complejos.
¿Hay que traer informes del colegio o del médico?
Si los tienes, tráelos: son información útil. Pero no son imprescindibles para la primera cita. El psicólogo te dirá si necesita coordinar con otros profesionales a lo largo del proceso.
¿Podemos elegir si el psicólogo es hombre o mujer?
Sí. Y si tu hijo tiene preferencia, es válido tenerla en cuenta. La alianza terapéutica —la relación de confianza entre el niño y el profesional— es uno de los factores que más influye en los resultados del tratamiento.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748. Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo y sueño pediátrico. Sesiones online desde Alicante. Conoce más sobre Jessica





