Son las 18:30. Tu hijo lleva cuarenta minutos llorando en el suelo porque le has dicho que no puede ver más vídeos. Tú estás agotada. Has probado ignorarle, ceder, negociar, gritar. Nada funciona. Y encima te sientes culpable por haberle gritado.
Las rabietas son una de las situaciones que más estrés generan en los padres de niños pequeños. Y también una de las más mal manejadas, no por falta de amor, sino por falta de información.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
Por qué se producen las rabietas
Una rabieta no es manipulación. Es el resultado de un cerebro literalmente desbordado que aún no tiene los recursos para gestionar la frustración.
El córtex prefrontal, la zona del cerebro responsable de regular las emociones y el control de impulsos, no madura completamente hasta los 25 años. En un niño de 2 años, esa zona está prácticamente sin desarrollar. Cuando el niño se frustra, la parte más primitiva del cerebro toma el control. En ese momento, no puede escuchar razones porque literalmente no puede procesarlas.
Qué edad es normal para las rabietas
El pico de rabietas ocurre entre los 18 meses y los 3-4 años. A partir de los 4 años, la mayoría de niños empiezan a tener más recursos emocionales y las rabietas se reducen de forma natural.
Si las rabietas siguen siendo muy frecuentes e intensas después de los 5-6 años, o van acompañadas de agresividad hacia personas o animales, merece la pena una valoración psicológica.
Lo que nunca funciona durante una rabieta
- Razonar en plena explosión: No puede procesar lo que le dices. Espera a que pase.
- Ceder para que pare: Enseña que la rabieta funciona como estrategia. La frecuencia aumenta.
- Ponerte a su nivel de intensidad: Si tú también pierdes el control, el niño se desregula aún más.
- Amenazar con consecuencias que no vas a cumplir: Genera confusión y hace que las amenazas pierdan valor.

Qué hacer en el momento de la rabieta
- Mantén la calma. Tu sistema nervioso regula el suyo. Si tú te desbordes, él se desregula más.
- Ponlo en un lugar seguro. Si está en peligro de hacerse daño, actúa. Si no, deja espacio.
- No alimentes la rabieta con atención excesiva ni la ignores completamente. Una presencia tranquila y cercana es lo más eficaz.
- No hables. O si hablas, usa frases cortas: «Aquí estoy», «Cuando estés listo…»
- Espera. Las rabietas tienen un principio y un final. Suelen durar entre 5 y 20 minutos.
Qué hacer después de la rabieta
Cuando el niño esté calmado (no antes), es el momento de:
- Nombrar lo que pasó: «Estabas muy enfadado porque no podías ver más vídeos.»
- Validar la emoción sin validar la conducta: «Es normal estar enfadado. Pero no podemos pegar.»
- Mantener la consecuencia si la hubo: si había una norma, se cumple.
- Conectar: un abrazo, retomar la actividad del día.
Cómo reducir la frecuencia de las rabietas
- Anticipa los momentos difíciles: La mayoría de rabietas ocurren cuando el niño está cansado, hambriento o sobreestimulado. Ajusta los horarios.
- Avisa antes de los cambios: «En 5 minutos guardamos los juguetes.» Los niños pequeños tienen muy poco sentido del tiempo. El aviso reduce la frustración.
- Da opciones dentro de los límites: «¿Quieres ponerte el pijama antes o después de cenar?» La sensación de control reduce la oposición.
- Trabaja las emociones cuando está tranquilo: Cuentos, juego simbólico, nombrar emociones en el día a día.
→ Trastorno Oposicionista Desafiante | Gestión emocional en niños | Mi hijo puede tener TDAH
Preguntas frecuentes sobre rabietas en niños
Mi hijo de 6 años sigue teniendo rabietas muy intensas
A partir de los 5-6 años, las rabietas muy frecuentes e intensas pueden indicar dificultades en la regulación emocional que merecen valoración psicológica. Puede estar relacionado con TDAH, ansiedad u otras causas tratables.
Debo ignorar completamente la rabieta
La ignorancia total puede funcionar en algunos casos, pero lo más efectivo es la «presencia tranquila»: estás ahí, no alimentas la rabieta con atención intensa, pero tampoco desapareces.
Las rabietas son culpa de la educación
No. Las rabietas son una etapa del desarrollo neurológico normal. Ocurren incluso en los niños con los padres más consistentes y cariñosos. Lo que sí influye es cómo las manejas: puedes hacerlas más largas o más cortas según tu respuesta.
Mi hijo rompe cosas o pega durante las rabietas
La agresividad durante las rabietas necesita límites claros y consistentes. Si tu hijo pega, muerde o destruye objetos con frecuencia, consulta con un psicólogo infantil. Hay estrategias específicas para trabajar la agresividad impulsiva.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748. Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo y sueño pediátrico. Sesiones online desde Alicante. Conoce más sobre Jessica





