Te han dado un diagnóstico o tienes sospechas, y ahora estás buscando si tu hijo tiene autismo o síndrome de Asperger. O quizás eres adulto y reconoces en ti rasgos de ambos perfiles. La confusión es comprensible: durante décadas coexistieron como diagnósticos separados, con criterios distintos y debates científicos encendidos sobre dónde empezaba uno y terminaba el otro.
Hoy tenemos una respuesta más clara, aunque no más sencilla.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
El cambio de 2013 que lo transformó todo
Con la publicación del DSM-5 en 2013, el síndrome de Asperger como diagnóstico independiente desapareció oficialmente. Tanto el autismo como el Asperger quedaron unificados bajo el término Trastorno del Espectro Autista (TEA), al que se añade el nivel de apoyo necesario (nivel 1, 2 o 3).
Lo que antes era «síndrome de Asperger» corresponde ahora, en términos diagnósticos, al TEA de nivel 1: el perfil con menor necesidad de apoyo y sin discapacidad intelectual ni retraso significativo del lenguaje.
Por qué se unificaron
La investigación fue acumulando evidencia de que las diferencias entre autismo «clásico» y Asperger eran cuantitativas, no cualitativas: los mismos rasgos en distinta intensidad. No se encontraron diferencias biológicas, genéticas ni neurológicas consistentes que justificaran mantenerlos como categorías separadas. La frontera era artificial.
Las diferencias que antes los separaban
Aunque ya no sean diagnósticos distintos, entender en qué se diferenciaban clásicamente ayuda a comprender los perfiles dentro del espectro:
Lenguaje y comunicación
El Asperger no lleva retraso en el desarrollo del lenguaje: los niños hablan en la edad esperada, a veces incluso antes. El autismo clásico sí puede incluir retraso o ausencia del lenguaje funcional, especialmente en los grados 2 y 3.
El estilo comunicativo del Asperger tiene características propias: lenguaje formal o pedante para la edad, tendencia a los monólogos sobre temas de interés, dificultades para adaptar el registro según el interlocutor.
Inteligencia y aprendizaje
El Asperger no incluye discapacidad intelectual por definición. De hecho, muchas personas con perfil Asperger tienen capacidades cognitivas en la media o por encima, con frecuentes islas de talento o habilidades altamente desarrolladas en áreas específicas.


Funcionamiento en la vida diaria
Las personas con perfil Asperger suelen tener mayor autonomía en actividades cotidianas y mayor capacidad de «camuflaje» social —aprenden reglas sociales de forma explícita aunque no las perciban de forma intuitiva. Esto hace que muchos lleguen a la edad adulta sin diagnóstico, especialmente en mujeres.
Lo que comparten autismo y Asperger
Dificultades en la interacción social
En ambos perfiles, la reciprocidad social —la danza natural de la conversación, la lectura implícita de las emociones del otro, el saber cuándo intervenir o callarse— resulta no intuitiva. No es falta de interés: es un procesamiento diferente de la información social.
Intereses muy específicos e intensos
Tanto en autismo como en Asperger aparecen intereses focalizados con una intensidad que va más allá de lo típico: el niño que a los 4 años sabe los nombres de todos los dinosaurios, el adolescente que conoce cada dato estadístico del equipo de fútbol, el adulto que dedica horas diarias a un tema concreto.
Necesidad de predictibilidad y rutinas
Los cambios no anunciados, las transiciones o las sorpresas generan en ambos perfiles una activación del sistema nervioso que no siempre es visible externamente pero que tiene costes reales.
Sensorialidad diferente
Hipersensibilidad o hiposensibilidad a estímulos sensoriales —ruido, texturas, luz, temperatura— aparece en ambos perfiles y es un criterio diagnóstico explícito en el DSM-5.


¿Cómo se llama ahora lo que antes era Asperger?
Formalmente: TEA nivel 1 sin discapacidad intelectual asociada y sin déficit del lenguaje funcional. Informalmente: muchas personas y familias siguen usando «Asperger» como término identitario, y no hay ninguna razón para no hacerlo. El término sigue siendo útil para describir un perfil, aunque ya no sea un diagnóstico oficial.
→ Señales de autismo en bebés | Síntomas de Asperger en niños | Cómo ayudar a un niño con autismo
Preguntas frecuentes sobre autismo y Asperger
¿Mi hijo tiene Asperger o autismo?
Hoy, diagnósticamente, son el mismo trastorno. Lo que varía es el nivel de apoyo necesario y las características del perfil. Un diagnóstico de TEA nivel 1 sin discapacidad intelectual equivale a lo que antes se llamaba Asperger.
¿El Asperger es «autismo leve»?
Esta simplificación es problemática. «Leve» puede referirse a la necesidad de apoyo externo, pero no a la experiencia subjetiva: muchas personas con TEA nivel 1 tienen un sufrimiento interno elevado precisamente porque el entorno no reconoce sus dificultades. «Nivel 1» no significa «fácil».
¿El Asperger se diagnostica igual en niñas?
No. Las niñas con perfil Asperger tienden a desarrollar estrategias de camuflaje social con mayor eficacia y más tempranamente. Esto retrasa el diagnóstico y hace que lleguen a la adolescencia con más ansiedad acumulada. Los criterios diagnósticos, históricamente desarrollados sobre muestras masculinas, han infradetectado el perfil femenino.
¿Puede cambiar el nivel del TEA con el tiempo?
El nivel de apoyo puede variar con el tiempo —un niño con más apoyo y terapia puede necesitar menos apoyo externo a medida que crece— pero el TEA no desaparece: lo que cambia es la capacidad de gestión y el entorno de apoyo disponible.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748. Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo y sueño pediátrico. Sesiones online desde Alicante. Conoce más sobre Jessica








