Tu hijo llora casi todos los días antes de ir al colegio. Se queja de dolor de barriga que desaparece en cuanto le dices que puede quedarse en casa. No quiere separarse de ti. Por las noches no puede dormir porque dice que piensa demasiado.
Puede que lo estés minimizando porque «todos los niños tienen miedo a veces». O puede que lo estés amplificando porque tú también eres ansioso y sabes lo que es. En cualquier caso, si llevas semanas observando esto, merece la pena que lo revisemos.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
Qué es la ansiedad infantil
La ansiedad es una respuesta normal del sistema nervioso ante situaciones percibidas como amenazantes. En niños, es parte del desarrollo: es normal que un bebé tenga ansiedad de separación, que un niño de 4 años tenga miedo a la oscuridad o que un adolescente se ponga nervioso antes de un examen.
El problema aparece cuando la ansiedad es desproporcionada al estímulo, dificulta el funcionamiento diario y persiste en el tiempo. En ese punto deja de ser una emoción normal y se convierte en un trastorno que necesita atención.
Síntomas de ansiedad en niños: señales a observar
Síntomas emocionales
- Miedo o preocupación excesiva y difícil de controlar
- Irritabilidad desproporcionada ante pequeños cambios o frustraciones
- Necesidad de seguridad o reaserción constante: «¿Va a pasar algo malo?»
- Evitación activa de situaciones, personas o lugares que le generan angustia
Síntomas físicos (los más frecuentes en niños)
- Dolor de barriga antes del colegio o en situaciones sociales
- Dolor de cabeza, tensión muscular
- Náuseas sin causa médica aparente
- Aceleración del corazón o sensación de ahogo
- Sudoración o temblores
Estos síntomas físicos son reales, no son inventados. El niño no finge. El estrés activa el sistema nervioso autónomo y produce síntomas corporales genuinos.
Síntomas de conducta
- Resistencia persistente a ir al colegio
- Dificultad para separarse de los padres (más allá de la edad esperada)
- Rituales o rutinas que debe seguir para sentirse tranquilo
- Problemas de sueño: dificultad para dormirse, pesadillas, vuelta a la cama de los padres
- Regresiones (hacerse pis, volver a chuparse el dedo) en momentos de estrés

Los tipos de ansiedad más frecuentes en niños
- Ansiedad de separación: miedo intenso y persistente a separarse de los cuidadores principales. Muy frecuente entre los 5 y los 8 años.
- Ansiedad generalizada: preocupación excesiva y difícil de controlar sobre múltiples aspectos de la vida (colegio, salud de los padres, catástrofes).
- Fobia específica: miedo intenso y desproporcionado a un objeto o situación concreta (perros, vómito, inyecciones).
- Ansiedad social: miedo a ser juzgado o humillado en situaciones sociales. Muy frecuente en la adolescencia.
- TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo): pensamientos intrusivos y conductas repetitivas para reducir la angustia.
Cuándo consultar a un especialista
Consulta con un psicólogo infantil si:
- Los síntomas llevan más de 4 semanas presentes
- Interfieren en el rendimiento escolar, las relaciones o las actividades cotidianas
- Tu hijo dice que no quiere vivir o que desearía no existir (señal de alarma inmediata)
- Los síntomas físicos hacen que falte frecuentemente al colegio
→ Trastorno Oposicionista Desafiante | Rabietas en niños: cómo manejarlas | Mi hijo puede tener TDAH
Preguntas frecuentes sobre ansiedad infantil
La ansiedad infantil se cura
La ansiedad infantil responde muy bien a la terapia cognitivo-conductual. No se «cura» en el sentido de desaparecer para siempre, pero se aprende a gestionarla de forma que deja de interferir en la vida. El pronóstico con tratamiento temprano es muy bueno.
Si soy ansioso mi hijo lo será también
La ansiedad tiene un componente genético, pero no es determinista. Los aprendizajes en el entorno familiar también influyen mucho. Y lo más importante: se puede aprender a gestionar la ansiedad, con o sin predisposición genética.
Llevarlo al psicólogo lo estigmatizará
La intervención temprana evita que la ansiedad se cronifique y cause problemas mayores en la adolescencia y la edad adulta. Un niño que aprende a gestionar sus emociones a los 7 años tiene muchas más herramientas que uno al que se interviene a los 17.
El dolor de barriga de mi hijo es real o fingido
Es real. El sistema digestivo está profundamente conectado con el sistema nervioso (el «segundo cerebro»). El estrés y la ansiedad producen síntomas físicos genuinos. Que no haya causa orgánica encontrada por el pediatra no significa que el dolor no exista.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748. Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo y sueño pediátrico. Sesiones online desde Alicante. Conoce más sobre Jessica








