Tu hijo ya no quiere jugar. Ha dejado de ver a sus amigos. Come poco y duerme mal. Dice que todo le da igual o que está cansado siempre. Cuando le preguntas qué le pasa, se encoge de hombros o se enfada.
La depresión infantil existe. Y es mucho más frecuente y más difícil de reconocer de lo que se piensa, porque en los niños no siempre se parece a la depresión adulta.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
Por qué la depresión infantil se pasa por alto
En adultos, la depresión se manifiesta principalmente como tristeza y pérdida de energía. En niños, el síntoma más visible suele ser la irritabilidad: el niño que estalla por nada, que se enfada con facilidad, que parece «difícil» o «rebelde».
Esto lleva a que, en muchos casos, la depresión infantil se interprete como mal comportamiento, problemas de disciplina o carácter difícil, y el niño que más ayuda necesita sea el que más consecuencias recibe.
Síntomas de depresión en niños: señales de alerta
Estado de ánimo
- Tristeza o irritabilidad persistente (más de 2 semanas)
- Llanto frecuente sin causa aparente o dificultad para llorar cuando sería esperado
- Sensación de vacío o de que «nada merece la pena»
- Expresiones de inutilidad o de culpa excesiva: «Soy malo», «Todo lo hago mal», «Sería mejor que no estuviera»
Cambios en el comportamiento
- Pérdida del interés por actividades que antes disfrutaba (deporte, videojuegos, amigos)
- Aislamiento social: deja de quedar, no quiere salir
- Bajada del rendimiento escolar
- Agitación o enlentecimiento visible (se mueve más lento, habla más despacio)
- Aumento de quejas físicas sin causa médica: cabeza, barriga, cansancio
Cambios en las funciones básicas
- Insomnio o hipersomnia (duerme demasiado)
- Pérdida de apetito o aumento significativo
- Fatiga y falta de energía constante
- Dificultad para concentrarse
Señal de alarma máxima
Si tu hijo dice frases como «Ojalá no me hubiera despertado», «Quiero morirme», «Sería mejor que no estuviera aquí» o similares: es una señal de alarma que requiere atención psicológica urgente, ese mismo día.

Qué diferencia la tristeza normal de la depresión
Un niño triste por un motivo concreto (la muerte de una mascota, una pelea con un amigo) y cuya tristeza va pasando en días o pocas semanas es una respuesta normal. La depresión se distingue por:
- Duración: más de dos semanas
- Intensidad: interfiere en el funcionamiento diario
- Extensión: afecta a múltiples áreas (colegio, relaciones, actividades)
- Ausencia de causa proporcional: la tristeza no guarda relación con los eventos de la vida
Qué hacer si sospechas depresión en tu hijo
- No minimices. «Los niños no se deprimen» es un mito peligroso. Los niños sí se deprimen.
- Habla con él en un momento tranquilo. Pregunta directamente cómo se siente. No tienes por qué tener miedo de preguntar sobre el suicidio: preguntar no lo induce, al contrario, puede aliviar.
- Busca evaluación psicológica. No esperes a que «se le pase». El tiempo importa: la depresión no tratada en la infancia aumenta el riesgo de episodios recurrentes en la adolescencia y edad adulta.
→ Ansiedad infantil: síntomas | Bullying: qué hacer | Mejorar la autoestima de un niño
Preguntas frecuentes sobre depresión infantil
Los niños no se deprimen de verdad
Sí se deprimen. La depresión infantil está reconocida por todos los sistemas diagnósticos internacionales (DSM-5, CIE-11). Afecta a entre el 2% y el 3% de los niños en edad escolar y hasta el 8% de los adolescentes.
La depresión en niños se trata con medicación
La terapia psicológica, especialmente la cognitivo-conductual, es el tratamiento de primera línea en la infancia. La medicación se reserva para casos moderados o graves, siempre bajo supervisión psiquiátrica y en combinación con la terapia.
Si le pregunto si piensa en hacerse daño, lo induciré
Falso y demostrado. Preguntar directamente sobre el suicidio no aumenta el riesgo. En cambio, abre la posibilidad de hablar de algo que el niño puede llevar callando mucho tiempo. Si hay riesgo, lo mejor es que lo sepa un adulto.
Mi hijo tiene depresión por culpa de las pantallas
El uso excesivo de pantallas, especialmente redes sociales, está asociado a mayor riesgo de depresión en adolescentes. Pero es un factor de riesgo, no la causa única. La depresión es multifactorial: genética, entorno familiar, eventos vitales y factores neurobiológicos interactúan entre sí.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748. Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo y sueño pediátrico. Sesiones online desde Alicante. Conoce más sobre Jessica








