Tu hijo evita los retos porque tiene miedo a equivocarse. Dice «soy malo en esto» antes de intentarlo. Ante cualquier crítica, aunque sea pequeña, se derrumba. Necesita constantemente que le digas que lo ha hecho bien.
La autoestima no se da o no se da. Se construye. Y los padres tienen más influencia de la que creen en ese proceso. Esto es lo que funciona de verdad.