Tu hijo es listo — todo el mundo lo dice — pero no puede leer. Confunde letras, se salta palabras, lee muy despacio y cuando termina un párrafo no recuerda lo que ha leído. Los deberes son una batalla de dos horas para tres ejercicios. Y en el colegio le llaman «vago» o «poco aplicado».
Puede ser dislexia. Y si lo es, cuanto antes lo sepas, antes puede recibir el apoyo que necesita.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
Qué es la dislexia exactamente
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje de base neurológica que afecta a la decodificación precisa y fluida de las palabras escritas. Dicho en simple: el cerebro de un niño con dislexia procesa los símbolos escritos de forma diferente, con mayor esfuerzo y menor precisión.
No es falta de inteligencia. No es pereza. No es que no le guste leer. Es que leer le cuesta diez veces más que a sus compañeros, aunque sea igual de inteligente o más.
La dislexia afecta a entre el 5% y el 15% de la población y es la dificultad de aprendizaje más frecuente en edad escolar.
Síntomas de dislexia en preescolar (4-6 años)
Antes de aprender a leer, ya pueden aparece señales de alerta:
- Dificultad para rimar palabras o reconocer los sonidos iniciales de las palabras
- Le cuesta aprender el nombre de las letras y sus sonidos
- Vocabulario más limitado de lo esperado para su edad
- Problemas para recordar el orden de secuencias (días de la semana, meses, alfabeto)
- Dificultad para separar las sílabas de las palabras
Síntomas de dislexia en edad escolar (6-12 años)
Es en primaria donde la dislexia se hace más visible:
- Lee más despacio que sus compañeros, con mucho esfuerzo
- Confunde letras similares: b/d, p/q, u/n, m/n
- Omite, sustituye o añade letras al leer y al escribir
- Lee en voz alta con errores aunque visualmente parece que mira las palabras
- Comprensión lectora baja porque destina tanta energía a decodificar que no queda para comprender
- Escritura con errores ortográficos que no mejoran con el repaso
- Evita leer en voz alta, busca excusas para no hacerlo
- Aprende mejor de forma oral que escrita

Lo que la dislexia NO es
- No es escribir en espejo: todos los niños escriben algunas letras al revés al aprender. No es diagnóstico.
- No es consecuencia de falta de lectura en casa
- No desaparece con más esfuerzo o más horas de estudio
- No implica ninguna relación con la inteligencia
Cómo se diagnostica la dislexia
El diagnóstico lo realiza un psicólogo educativo o neuropsicólogo mediante pruebas estandarizadas que evalúan la velocidad lectora, la precisión, el procesamiento fonológico y la memoria de trabajo. No es un diagnóstico que haga el médico de cabecera.
La evaluación incluye también descartar problemas de visión, audición y otras dificultades de aprendizaje que pueden coexistir.
Apoyos en el colegio que tiene derecho a recibir
- Tiempo adicional en los exámenes (mínimo 25%)
- No penalización por faltas de ortografía en materias que no sean lengua
- Posibilidad de examen oral
- Uso de ordenador o procesador de texto
- Textos adaptados con mayor espacio entre líneas y fuente más legible
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Preguntas frecuentes sobre dislexia en niños
La dislexia tiene cura
No tiene cura, pero con intervención logopédica y psicopedagógica especializada, los niños con dislexia aprenden estrategias que les permiten leer y escribir con mucho mayor eficacia. Muchos adultos con dislexia llevan vidas académicas y profesionales exitosas.
Si usa gafas, la dislexia mejora
La dislexia no es un problema de visión. El cerebro procesa el lenguaje escrito de forma diferente, no los ojos. Las terapias visuales no tienen evidencia científica para la dislexia. La intervención eficaz es de base lingüística y fonológica.
A qué edad puede diagnosticarse la dislexia
El diagnóstico formal suele hacerse a partir de los 7-8 años, cuando hay suficiente experiencia lectora para evaluar. Pero las señales de alerta pueden observarse desde preescolar y se puede intervenir preventivamente antes del diagnóstico formal.
La dislexia es hereditaria
Sí tiene un componente genético muy claro. Si uno de los padres tiene dislexia, el riesgo en el hijo es del 40-60%. Si ambos la tienen, sube al 80%. Si hay antecedentes familiares, vale la pena estar alerta desde preescolar.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748. Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo y sueño pediátrico. Sesiones online desde Alicante. Conoce más sobre Jessica








