Perspectiva antirracista en terapia

Picture of Jessica Davó García

Jessica Davó García

Quizás has salido de una sesión de terapia con la sensación de haber tenido que traducir, además de lo que sientes, quién eres. Explicar por qué tu familia decide las cosas en conjunto, por qué en tu casa el silencio es respeto y no evasión, o por qué un comentario sobre tu acento se te queda dentro más tiempo del que aparentas. Si tu terapeuta nunca ha tenido en cuenta tu origen, tu color de piel o tu cultura, es normal sentir que la terapia solo te sostiene a medias.

Una perspectiva antirracista en terapia no es una etiqueta de moda ni un cursillo de un fin de semana. Es la disposición real de un profesional a mirar cómo el racismo, tu contexto cultural y tus experiencias de discriminación pesan en tu salud mental, sin convertir tu cultura en el problema ni en la explicación de todo lo que te pasa.

Jessica Davo García

Jessica Davo García

Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.

El racismo también entra en la consulta, aunque nadie lo nombre

El racismo no se queda en la calle, en el trabajo o en las redes sociales. Entra contigo a la sala de terapia, aunque tú y tu psicólogo nunca lo pongáis en palabras. Según datos de la Confederación Salud Mental España, casi la mitad (47%) de las personas que sufren racismo en nuestro país desarrollan ansiedad, depresión, estrés u otros problemas psicológicos derivados de esa discriminación.

Cuando un terapeuta ignora esa parte de tu historia, no es solo un despiste. Es dejar fuera de la consulta una fuente real de malestar que puede llevar años acumulándose en silencio, con familia, con amigos, contigo misma o contigo mismo.

Adoptar una perspectiva antirracista en la terapia no significa que cada sesión gire en torno a la raza. Significa que, cuando ese factor está presente, el profesional sabe verlo, nombrarlo y trabajarlo contigo en lugar de mirar hacia otro lado.

Microagresiones: heridas pequeñas que se acumulan sesión a sesión

El psicólogo Derald Wing Sue definió las microagresiones raciales como interacciones sutiles, cotidianas y muchas veces no intencionadas, que transmiten desprecio o invalidación hacia una persona por su origen. Su investigación distingue tres formas: el microasalto (un desprecio explícito), el microinsulto (un comentario que degrada tu identidad sin que quien lo dice se dé cuenta) y la microinvalidación, que niega o minimiza tu experiencia como persona racializada.

Los estudios recogidos sobre este fenómeno asocian la exposición repetida a microagresiones con más síntomas de ansiedad, depresión, estrés postraumático y una autoestima más baja, según recoge el análisis publicado en Redalyc sobre microagresiones raciales y trauma racial. No son «exageraciones»: son heridas pequeñas que, sumadas, pesan.

Cuando el propio terapeuta comete una microagresión

Imagina que le cuentas a tu psicólogo un episodio de discriminación y su respuesta es «quizá lo interpretaste mal» o «no creo que fuera algo racial». Aunque no exista mala intención, esa frase invalida tu experiencia y te enseña, sin querer, que ese tema no tiene sitio en la terapia.

Una perspectiva antirracista implica que el terapeuta esté dispuesto a revisar sus propios puntos ciegos, incluso los que aparecen dentro de la misma sesión contigo.

Humildad cultural: la actitud que sostiene todo esto

En 2002, el Consejo de Representantes de la American Psychological Association aprobó unas directrices para la formación y la práctica multicultural en psicología, publicadas oficialmente en 2003, que reconocen la necesidad de atender a la diversidad cultural en la práctica clínica, según recoge el artículo «Competencia cultural en psicoterapia: un imperativo ético».

Con el tiempo, muchos autores han preferido hablar de humildad cultural más que de «competencia cultural». La diferencia importa: la competencia suena a lista de datos que se memorizan sobre cada cultura; la humildad cultural, según recoge un análisis publicado en SciELO, implica que el terapeuta reconozca los límites de su propio marco clínico y se abra a la sabiduría de tu comunidad y de tu propia experiencia, en lugar de asumir que ya sabe lo que significa venir de donde vienes.

Esa actitud se entrelaza con otras capas de tu identidad: género, clase social, orientación sexual o situación migratoria no actúan por separado del racismo, sino que se combinan y matizan tu experiencia de forma particular. Es algo que ya desarrollamos con más detalle al hablar de la perspectiva de interseccionalidad en terapia, y que conviene tener presente aquí también.

Lo que esta perspectiva NO es, y por qué importa

Una perspectiva antirracista bien entendida tiene límites claros. Confundirlos hace más daño que no tenerla en cuenta:

  • No patologiza tu cultura. No trata tus costumbres, tu religión o tu forma de criar como el origen del problema que te trae a consulta.
  • No te convierte en portavoz de tu comunidad. Que el terapeuta muestre interés no significa que deba preguntarte constantemente «¿y en tu cultura cómo se ve esto?» cuando no viene a cuento.
  • No reduce toda tu vida emocional a la raza. A veces tu ansiedad tiene que ver con el trabajo, una ruptura o el duelo, y asumir que siempre es racismo también te invalida.
  • No sustituye la formación clínica. Buenas intenciones sin preparación real pueden hacer más mal que bien en un tema tan sensible.

Entender cómo se forman los estereotipos y los prejuicios a nivel de grupo, algo que estudia la psicología social, ayuda al terapeuta a distinguir un sesgo estructural real de una percepción puntual, sin caer en generalizaciones sobre ninguna comunidad ni sobre ti.

Señales de que tu psicólogo sí tiene esto en cuenta

No hace falta que un profesional use la palabra «antirracista» para trabajar así. Algunas señales concretas te pueden orientar:

  • Te pregunta por tu contexto cultural o migratorio sin forzarte a hablar de ello si no quieres.
  • No da por hecho lo que sientes por tu origen; te lo pregunta directamente a ti.
  • Reconoce cuando algo se le escapa, en lugar de minimizarlo o justificarse.
  • Es capaz de nombrar el racismo como una fuente real de estrés, no solo como «un tema social» ajeno a la consulta.
  • No convierte cada sesión en una clase sobre tu cultura ni te pide que lo eduques a él.

Cómo plantearlo si nunca lo has hablado en terapia

Si vas a pedir cita por primera vez y este tema te preocupa, puedes plantearlo desde el principio. Nadie te obliga a esperar meses para saber si tu terapeuta va a entender esta parte de tu vida.

Preguntas sencillas como «¿has trabajado antes con personas de mi origen o situación?» o «¿cómo abordarías el tema del racismo si sale en sesión?» te dan mucha información en pocos minutos. Si te resulta útil preparar ese primer encuentro con calma, puede ayudarte revisar qué esperar en tu primera visita al psicólogo.

Si en tu zona no encuentras a nadie con esta sensibilidad formada, ampliar la búsqueda a la terapia psicológica online te abre la puerta a profesionales de otras ciudades que sí han trabajado este enfoque.

Y si ya estás en terapia y sientes que este tema nunca ha tenido espacio, decírselo a tu psicólogo no es un reproche: es información valiosa que le ayuda a acompañarte mejor. Un buen profesional lo va a recibir así.

Mereces un espacio donde no tengas que elegir entre que te ayuden con lo que sientes o que entiendan de dónde vienes. Las dos cosas pueden, y deben, ir juntas.

Este contenido es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el consejo de un profesional sanitario.

✍️ Sobre la autora
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748.
Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo, síndromes del neurodesarrollo y sueño pediátrico.
Sesiones online desde Alicante para toda España.
Conoce más sobre Jessica →

Preguntas frecuentes sobre la perspectiva antirracista en terapia

¿Qué significa que una psicóloga tenga una perspectiva antirracista?

Significa que reconoce cómo el racismo y los sesgos culturales pueden influir en tu malestar, y adapta la terapia para que no repitas experiencias de juicio o incomprensión que ya has vivido fuera de consulta. La APA (Asociación Americana de Psicología) recoge este compromiso en su resolución sobre psicología y racismo, animando a formarse en competencia cultural.

Si te interesa entender cómo se cruzan raza, género o clase social en tu proceso terapéutico, en nuestro artículo sobre la perspectiva de interseccionalidad en terapia profundizamos en ello.

¿El racismo puede afectar de verdad a mi salud mental?

Sí. Una revisión científica indexada en PMC (National Center for Biotechnology Information) sobre niños y jóvenes confirma que las experiencias de racismo se asocian a mayor ansiedad, síntomas depresivos y estrés sostenido. No es «sensibilidad excesiva»: es una respuesta real de tu sistema nervioso ante una amenaza repetida.

Si quieres entender por qué el entorno social pesa tanto en cómo te sientes día a día, te puede ayudar leer sobre psicología social y su papel en el bienestar emocional.

¿Qué son las microagresiones raciales y cómo se trabajan en consulta?

Son comentarios o gestos cotidianos, muchas veces no intencionados («¿de dónde eres en realidad?»), que transmiten extrañeza o rechazo hacia tu identidad. Aunque parezcan pequeños por separado, su repetición constante genera un desgaste emocional difícil de nombrar y explicar a quien no lo vive.

En terapia se abordan validando tu experiencia y dándote herramientas concretas para gestionar el estrés acumulado que dejan estas situaciones.

¿Cómo sé si mi psicólogo tiene formación en enfoque antirracista?

Puedes preguntárselo directamente en la primera sesión: es una duda legítima y un profesional comprometido la recibirá con naturalidad, no con incomodidad. El Código Deontológico del Consejo General de la Psicología de España obliga a ejercer sin discriminar por raza, cultura o etnia.

Si haces terapia a distancia, en nuestro artículo sobre terapia psicológica online te contamos qué preguntar antes de empezar.

¿Esta perspectiva también sirve para trabajar mis propios prejuicios?

Sí, y es tan válido pedirla por eso como por haber vivido discriminación en primera persona. Revisar tus propios sesgos, sin culpa pero con honestidad, forma parte del trabajo terapéutico y suele mejorar tus relaciones cotidianas.

Te contamos cómo entrenar esa mirada en nuestra guía para desarrollar empatía paso a paso.

¿Puedo pedir este enfoque aunque nunca haya ido a terapia?

Por supuesto. No necesitas experiencia previa ni saber explicarlo con términos técnicos: basta con decir que quieres un espacio donde tu identidad cultural o racial se tenga en cuenta desde el primer momento.

En nuestra guía sobre la primera visita al psicólogo encontrarás qué esperar y cómo prepararte.

Este contenido es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el consejo de un profesional sanitario.

¿Quieres Hablar conmigo?

Déjame tus datos y me pondré en contacto contigo en la mayor brevedad posible

Nuestros post más leídos

Entradas relacionadas

¿Tienes dudas? Pregúntame
🧠 Más recursos de Jessica Davó, Psicóloga Sanitaria
Psicología Clínica Infantil El Mundo del Autismo

Red de recursos de psicologia infantil y juvenil por Jessica Davo Garcia

jessicadavogarcia.compsicologiaclinicainfantil.comtupsicologasanitaria.comelmundodelautismo.es

Todos los sitios de esta red estan supervisados y creados por Jessica Davo Garcia, Psicologa Sanitaria Col. CV-16748