Conoce qué es la Neurocriminología y el secreto que la hace única

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Jessica Davó García

Cesare Lombroso, solía describir a los criminales como primitivos salvajes e involucionados durante el siglo XIX; podríamos decir, que estas teorías en torno a este término generaban mucha polémica, ya que el médico y criminólogo italiano hablaba de que existen ciertos rasgos físicos que pueden ayudar a identificar cuando una persona posee un grado mayor de violencia o conducta delictiva. En este artículo conocerás todo sobre qué es la neurocriminología y todos sus factores.

A pesar de esto Adrián Raine, quien era un profesor de criminología y psiquiatría perteneciente a la universidad, Richard Perry también hace énfasis al Doctor Lombroso en un libro muy conocido como la Anatomía de la Violencia, tomando en cuenta todo el racismo y conceptos un poco fuera de lugar que se manejaban para esa época; hay algo que podríamos agradecerle a este fundador de la criminología positiva, y es que la conducta delictiva puede tener raíces biológicas, las cuales son importantes de conocer.

Además, el comportamiento delictivo y la violencia en la actualidad se consideran más algo de salud pública; a lo largo del mundo, estamos realmente presentes frente a un fenómeno biopsicosocial, en el cual se ven envueltos distintos factores a nivel psicológico y social.

¿Qué es la neurocriminología?

Se le define a la neurocriminología como un campo bastante interesante, que se encuentra en una constante evolución dentro de la intersección de la neurociencia, la psicología y la neurocriminología; digamos que el objetivo principal de esta rama es comprender cuáles son los mecanismos biológicos y neurológicos que intervienen en el comportamiento criminal, todo esto con la finalidad de establecer ciertas estrategias mucho más efectivas para la prevención, tratamiento y rehabilitación de delincuentes.

Qué es la Neurocriminología

¿Qué hace a la neurocriminología como única?

En comparación con la criminología tradicional la cual normalmente se centra en los factores sociales y psicológicos, esta rama de la neurocriminología busca más que todo respuestas a nivel cerebral, usa ciertas técnicas de investigación ya sea neuro imágenes, encefalogramas y estudios de forma genética; todo, con la finalidad de examinar exhaustivamente la estructura y función cerebral del individuo que está presentando las conductas violentas o delictivas.

Desarrollo de la violencia y sus bases neurobiológicas

Existe algo bastante obvio y es que el aspecto biológico no es la única explicación que tiene para las causas de un comportamiento delictivo, ya que el entorno también tiene un poquito de relevancia, el haber sufrido maltratos, abusos o algún tipo de negligencia, aún sigue siendo un factor de riesgo en estos casos; también, se incluyen ciertos aspectos en torno a la gestación como el consumo de drogas durante el embarazo, alcohol, entre otros; no podemos dejar a un lado el contexto en el que se desenvuelve un individuo, ya que puede tener relevancia en estos casos.

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Muchos avances en cuanto a las técnicas de neuroimagen y el lograr monitorear cierta actividad cerebral, ha sido de mucha ayuda para supervisar la acción cerebral y comprender mucho más a fondo las conductas violentas; ahora la neurocriminología, es una pieza bastante fundamental que ayuda armar los rompecabezas junto con las ciencias sociales y ambientales.

Trabajos realizados en la Universidad de Valencia por parte de Luis Moya Albión, quien era un catedrático de Psicología nos muestran cómo ha sido tan complejo el sistema neural y la sustancia químicas que también interviene en la regulación de la conducta violenta.

Podríamos decir que en la neurocriminología se implica el comportamiento violento, el cual se comprende en estructuras tales como:

  • Sustancia blanca en la corteza prefrontal.
  • La amígdala, ya que ésta tiene un papel muy importante en el desarrollo de comportamientos agresivos.
  • El hipotálamo, este es esencial para que exista una expresión del estado emocional.
  • Uno de los neurotransmisores más vinculados al comportamiento violento, sería la serotonina que cuando los niveles de este se encuentran muy bajos, existe un riesgo alto de qué se desarrollen conductas agresivas.
  • La noradrenalina, ya que tiene una base neuro biológica muy importante dentro de la agresividad.
  • También tenemos sustancias importantes como las catecolaminas, el Gaba, el glutamato, la acetilcolina, el óxido nítrico, la vasopresina, la sustancia, la histamina y algunos opioides endógenos los cuales se pueden ver implicados en ese proceso.

Qué es la Neurocriminología positiva

Así como ya sabemos, la neurocriminología tiene como objetivo principal el comprender, tratar y prevenir ciertos comportamientos de índole violenta, dentro de esta disciplina abrimos a un enfoque bastante interesante y enriquecedor; la psicología y la criminología se unen de una forma un poco más holística marchando mucho más allá de la conducta negativa o problemática que tiene el individuo.

Una forma de rehabilitar o prevenir ciertos comportamientos violentos, se enfocan también en trabajar con ciertos aspectos positivos del comportamiento y dentro de todo este proceso, encontramos las emociones, la empatía, conducta pro social al tumo, disminución de la impulsividad, así como también la potenciación de experiencias positivas; además, se busca enaltecer las fortalezas humanas como lo son la bondad y la felicidad, y es aquí donde interviene todo esto de la neurocriminología positiva.

La biología no determina al 100% quienes podemos llegar a ser como seres humanos, y es algo que debemos entender, la neurocriminología busca prevenir que esa carga o aspecto a nivel de violencia, tenga una forma de tratamiento y prevención mucho más efectiva.

Referencias Bibliográficas

  1. Albiol, Luis Moya. Neurocriminología. Ediciones Pirámide, 2015.
  2. de Moya Anegón, Luis, et al. «La neurocriminología como disciplina aplicada emergente.» Vox Juris 33.1 (2017): 15-20.
  3. Salas Picón, Wilson Miguel, and Ibeth Rocío Cáceres Duran. «Funciones ejecutivas en la violencia de pareja: una perspectiva Neurocriminológica.» Encuentros 15.1 (2017): 47-60.

 

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Jessica Davó García

Graduada en Educación Infantil por
la Universidad Católica, San Antonio de Murcia (UCAM), graduada en Psicología por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), especializada en Trastornos
del Espectro Autista y Atención Temprana.

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