Llevas semanas notando que algo no cuadra. Entras al trabajo con el estómago encogido, repasas cada frase que dijiste ayer por si diste pie a que te dejaran otra vez fuera de la conversación, y cuando se lo cuentas a alguien de fuera te preguntas si no estarás exagerando. Esa sensación de caminar de puntillas por tu propio puesto de trabajo, de dudar de tu propia versión de los hechos, tiene un nombre: acoso laboral.
No lo estás inventando y no eres la única persona a la que le pasa. Vamos a poner en palabras lo que quizá llevas tiempo notando, por qué cuesta tanto reconocerlo y qué puedes hacer a partir de hoy para protegerte, tanto a nivel legal como emocional.
Jessica Davo García
Psicóloga Sanitaria Especialista en Infantil y Neurodesarrollo.
¿Qué es el acoso laboral y en qué se diferencia de tener un mal ambiente de trabajo?
El acoso laboral, también llamado mobbing, es un conjunto de conductas hostiles y repetidas dirigidas contra una persona en su entorno de trabajo, con el efecto de dañar su dignidad, aislarla socialmente o empujarla a abandonar su puesto. No es un jefe exigente, ni un conflicto puntual con una compañera, ni un mal día de todos.
El psicólogo sueco Heinz Leymann fue quien primero estudió este fenómeno de forma científica en los años 80. Según recoge la Nota Técnica de Prevención NTP 476 del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), Leymann definió el mobbing como una violencia psicológica sistemática, que se repite como mínimo una vez por semana, durante un período prolongado de al menos seis meses.
Esa frecuencia y esa duración son justo lo que marca la diferencia entre un roce puntual y el acoso laboral real. Leymann también diseñó un cuestionario, el LIPT, que recoge 45 conductas hostiles distintas —desde impedirte hablar hasta ridiculizarte delante de otros— agrupadas en categorías como ataques a la comunicación, aislamiento social o desprestigio profesional. En España, este cuestionario se amplió hasta 60 ítems adaptados a nuestro contexto laboral, tal como explica la Asociación de Ergónomos de la Comunidad Valenciana.
Este marco no está pensado para que te conviertas en tu propia jueza y midas si «cumples los requisitos» antes de pedir ayuda. Está aquí para que entiendas que lo que sientes tiene una explicación y un nombre, y que no depende de que aguantes más o menos.
Las señales que quizá ya reconoces, aunque no las hayas nombrado
El acoso laboral rara vez llega como un golpe único. Se instala poco a poco, con gestos que por separado podrías justificar, pero que juntos y repetidos en el tiempo forman un patrón:
- Te dejan fuera de reuniones o correos en los que antes participabas con normalidad.
- Cambian tus tareas de un día para otro, sin explicación, o directamente te vacían de funciones.
- Tus logros desaparecen de los informes o se los atribuyen a otra persona.
- Se ríen de ti, cuestionan tu criterio o comentan tus errores delante de otros compañeros.
- Te sobrecargan con tareas imposibles de cumplir en el tiempo dado, buscando que falles.
- Circulan comentarios o rumores sobre ti que no tienen ningún fundamento.
Si trabajas en remoto, estas señales pueden ser todavía más difíciles de identificar: un silencio sostenido en el chat de empresa, respuestas que tardan días en llegar solo cuando eres tú quien pregunta, o reuniones a las que «se te olvida» invitar de forma reiterada también forman parte del mismo patrón.
Cuando estas conductas se repiten semana tras semana, tu capacidad para establecer límites se va erosionando poco a poco, hasta que cuesta reconocer dónde empieza el abuso y dónde termina tu propia exigencia.
Por qué te cuesta tanto creerte lo que te está pasando
Es habitual dudar de una misma cuando estás dentro del acoso laboral. Quien acosa suele minimizar sus propias conductas, presentarlas como bromas o como exigencia profesional normal, y eso hace que empieces a cuestionar tu propia percepción de los hechos.
A esto se suma el miedo muy real a las consecuencias: perder el puesto, quedar señalada, no ser creída por tu entorno o por la propia empresa. Si además arrastras heridas emocionales de otras etapas de tu vida, esa desconfianza en tu propio criterio puede intensificarse todavía más, porque no es la primera vez que sientes que tu malestar no cuenta para nadie.
Nombrar lo que pasa no es exagerar. Es el primer paso para dejar de cargar tú sola con la responsabilidad de algo que no has provocado ni puedes controlar tú sola.
Lo que no es responsabilidad tuya
Cuando llevas tiempo dentro de una dinámica de acoso laboral, es fácil empezar a preguntarte qué has hecho mal, si eres demasiado sensible o si podrías haber evitado la situación siendo «más fuerte». Esa pregunta, aunque comprensible, parte de una premisa equivocada.
No provocaste el acoso por trabajar de una manera determinada, por tener una opinión propia o por no encajar en la dinámica del grupo. La responsabilidad de una conducta hostil y repetida es siempre de quien la ejerce, nunca de quien la sufre. Sostener esta idea, aunque a veces cueste creértela del todo, es parte del proceso de recuperar tu propio criterio.
Lo que el acoso laboral le hace a tu cuerpo y a tu mente
El desgaste del acoso laboral no se queda solo en la cabeza. Una revisión publicada en la revista Medicina y Seguridad del Trabajo, indexada en SciELO, recoge evidencia científica que relaciona la exposición al acoso laboral con un mayor riesgo de sufrir depresión.
La afectación tampoco se limita al plano psicológico. Un estudio con más de 79.000 personas trabajadoras, publicado en el European Heart Journal y difundido en un comunicado de la Sociedad Europea de Cardiología, encontró que quienes sufrían acoso en el trabajo presentaban un riesgo significativamente mayor de desarrollar enfermedad cardiovascular a lo largo de los años de seguimiento.
Estos datos no significan que a ti tenga que pasarte lo mismo, pero sí explican por qué el cansancio, la ansiedad o el insomnio que sientes ahora mismo tienen una base real y documentada. Tu cuerpo lleva tiempo intentando decirte que algo va mal, y merece que le hagas caso en lugar de exigirle que aguante un poco más.
Este contenido es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el consejo de un profesional sanitario.
Qué dice la ley española sobre el acoso laboral
El acoso laboral no es solo una cuestión de clima de empresa: está reconocido en la legislación española. El Código Penal, en su artículo 173.1, tipifica como delito contra la integridad moral el hostigamiento psicológico reiterado en el ámbito laboral que humilla gravemente a quien lo sufre, con penas que pueden ir de seis meses a dos años de prisión según la gravedad de los hechos.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga además a las empresas a proteger la salud de sus trabajadores, lo que incluye los riesgos psicosociales como el acoso. Eso significa que, ante una queja, la empresa tiene la obligación de investigarla, no de ignorarla o de restarle importancia.
Además de la vía penal, tienes la opción de acudir a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que puede investigar la situación y actuar sobre la empresa. La denuncia ante este organismo es confidencial por ley: la Inspección está obligada a guardar el origen de cualquier queja.
Si estás afiliada a un sindicato, los servicios jurídicos de organizaciones como CCOO o UGT también ofrecen asesoramiento gratuito en casos de acoso laboral, y pueden acompañarte en el proceso de documentación y denuncia.
Qué puedes hacer si estás viviendo esto ahora mismo
No tienes que resolverlo todo hoy, ni de golpe. Estos pasos te ayudan a recuperar algo de control sobre una situación que ahora mismo sientes que se te escapa de las manos:
- Documenta cada episodio. Anota fechas, lo que ocurrió y quién estaba presente. Guarda correos, mensajes o cualquier prueba escrita.
- Busca testigos. Compañeros que hayan presenciado las conductas pueden ser clave si más adelante decides denunciar.
- Comunícalo por escrito a recursos humanos o a la persona responsable, dejando constancia de que has informado de la situación.
- Infórmate de tus derechos antes de tomar decisiones importantes, ya sea a través de un sindicato, un abogado laboralista o la propia Inspección de Trabajo.
- No te aísles. Habla con tu entorno de confianza, aunque cueste. El silencio es justo lo que el acoso necesita para sostenerse.
- Cuida lo que sí depende de ti. Sueño, descanso y espacios fuera del trabajo que te sigan sosteniendo, aunque dentro de la oficina todo se sienta cuesta arriba.
En terapia existen herramientas específicas para el trabajo emocional que te ayudan a procesar el miedo, ordenar lo vivido y recuperar la confianza en tu propio criterio mientras decides tus siguientes pasos.
Cómo te puede ayudar la terapia psicológica en este proceso
Acudir a terapia cuando estás atravesando acoso laboral no significa que «no puedas con ello». Significa que buscas un espacio donde no tengas que justificar lo que sientes, donde alguien te ayude a poner en orden lo que llevas semanas o meses cargando sola.
Un proceso terapéutico te acompaña a gestionar la ansiedad del día a día, a recuperar la seguridad para tomar decisiones y, cuando sea el momento, a reconstruir tu forma de relacionarte con el trabajo sin que el miedo tenga la última palabra.
También te ayuda a distinguir qué parte de lo que sientes viene de esta situación concreta y qué parte conecta con heridas más antiguas, para que no cargues con más de lo que te corresponde.
Si te has reconocido en algo de lo que acabas de leer, mereces que alguien te escuche sin juzgarte y te ayude a poner límites donde haga falta. No tienes que atravesar esto en soledad, y pedir ayuda ahora es, precisamente, el paso que te devuelve el control.
Jessica Davó García — Psicóloga Sanitaria Colegiada CV-16748.
Especialista en psicología infantil, TDAH, autismo, síndromes del neurodesarrollo y sueño pediátrico.
Sesiones online desde Alicante para toda España.
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Preguntas frecuentes sobre el acoso laboral
¿Cuánto tiempo tiene que durar una conducta para considerarse acoso laboral?
Según el criterio del psicólogo Heinz Leymann, recogido por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, se habla de acoso laboral cuando las conductas hostiles se repiten al menos una vez por semana durante un mínimo de seis meses. Un episodio aislado, aunque sea muy desagradable, no cumple por sí solo ese patrón.
¿Cuál es la diferencia entre acoso laboral y tener un jefe o compañero difícil?
La diferencia está en la sistematicidad y en la intención de dañar. Un jefe exigente puede ser incómodo, pero no busca aislarte, desprestigiarte o hacer que abandones tu puesto. El acoso laboral, en cambio, es repetido, dirigido contra ti y tiene un efecto claro sobre tu dignidad y tu salud.
¿Cómo puedo demostrar que estoy sufriendo acoso laboral?
Anota fechas, hechos concretos y personas presentes en cada episodio. Guarda correos, mensajes o cualquier comunicación escrita, y busca compañeros que puedan confirmar lo que has vivido. Esta documentación es clave si más adelante decides presentar una denuncia formal.
¿Puedo denunciar el acoso laboral de forma confidencial?
Sí. La denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social es confidencial por imperativo legal: este organismo está obligado a mantener en secreto el origen de la denuncia durante todo el proceso.
¿El acoso laboral puede afectar a mi salud aunque lleve poco tiempo notándolo?
Sí, aunque los efectos suelen intensificarse cuanto más se prolonga la situación. La evidencia científica asocia el acoso laboral con mayor riesgo de ansiedad, depresión y problemas cardiovasculares, por lo que no conviene esperar a que empeore para pedir ayuda o informarte de tus opciones.
¿Qué puedo hacer si siento que no puedo gestionar esto sola?
No tienes por qué. Un proceso de terapia te ofrece herramientas para el trabajo emocional que te ayudan a procesar el miedo, ordenar lo que estás viviendo y recuperar la confianza para decidir tus próximos pasos, ya sea dentro o fuera de tu empresa actual.









8 comentarios en «El Acoso Laboral y cómo evitarlo»
¡Vaya, el acoso laboral es un tema serio! ¿Creen que los jefes también pueden ser acosados?
¡Vaya! Quién diría que el acoso laboral es tan común. ¡Hay que estar alerta!
Sí, es triste pero cierto. El acoso laboral es una realidad que afecta a muchos. Es importante estar atentos y denunciar cualquier caso. No podemos permitir que esto siga ocurriendo en nuestros lugares de trabajo.
¿Cómo sabemos si el acoso laboral no es solo una excusa para evitar el trabajo?
¡Qué interesante artículo! Me pregunto si el acoso laboral es más común en ciudades grandes o pequeñas.
En mi experiencia, el acoso laboral no está limitado por el tamaño de la ciudad. Desafortunadamente, ocurre en todo tipo de entornos laborales. Es importante abordar este problema en todas partes y no solo en las grandes ciudades.
¡Vaya artículo interesante! ¿Alguna vez han intentado acosar a sus jefes? ¿Funciona? 🤔💼
No creo que acosar a tus jefes sea una estrategia efectiva o ética. Es mejor buscar formas constructivas de comunicarse y resolver conflictos en el trabajo. ¡No te metas en problemas innecesarios! 😉👍